Es alto como un junco. De no ser por eso, pasaría prácticamente desapercibido. Viste pantalón corto, una gorra visible y sonríe permanentemente. Pero George Hirsch no es un anónimo cualquiera. Es el presidente de la maratón más importante que se disputa en el mundo, la de Nueva York. El –y alguno de sus hijos– fueron ayer uno de los 134 ciudadanos norteamericanos que se lanzaron a correr por las calles de Barcelona aunque en su caso, sólo para cubrir 10 kilómetros : “Con eso tengo bastante”, sonríe. A pesar de su avanzada edad, es vitalista y jovial. Ha participado en 35 maratones a lo largo de su vida y ayer se le veía atento a todo: “Siempre se puede aprender”.


George Hirsch, presidente de la maratón más importante que se disputa en el mundo, la de Nueva York dice: “Traigan ustedes a corredores de mi país”

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